Como
era de preveer, teniendo en cuenta como estaba de lleno el albergue,
ha sido una noche “toledana”, amenizada por los ronquidos de un
“espécimen” que se ha pasado la otra media haciendo selección
de sus pertenencias con la luz encendida y ruido con las bolsas de
plástico, con la mochila, e incluso las botas, encima de la litera.
Pero esto es El Camino y aquí debes de dejar tu ego en casa y tratar
de comprender y perdonar al otro. Todo esto ya lo tengo aprendido del
anterior, así que se bien lo que me espera.
A las seis de la mañana ya estaba en pie. La hospitalera había
preparado café con leche y pastas. Después de darle una cinta de
la Virgen del Pilar, de las que he traído para regalar, e indicarle
su significado, meto en la hucha 5€, ya que ayer di otros cinco y
me pareció que su gesto indicaba que me había quedado corto, claro
yo no sabía que también nos daban desayuno. Preferiría que
cobrasen una cantidad y que no fuera la voluntad, porque te puedes
quedar corto o pasarte (como suele ser mi caso).
Para
abrir boca, el alto de Jaizquibel con la ermita de Guadalupe.
Comienza la subida, arriba y al fondo (foto 11) asoma una torre,
¿hasta allí tengo que subir?.
Un alto en un recodo, me permite
presenciar Irún y Ondarribía envueltas en la bruma (foto12).
Después de rampas fuertes y curvas cerradas, menos mal que a esta
hora no hay casi tráfico, llego a la ermita. Son las ocho, una
parada técnica y fotos (fotos 13 – 17).
Un poco más de subida y
estoy en el alto, luce un sol espléndido y hace calor, tal es así
que me he quitado hasta la camiseta y solo llevo el culote. Con el
casco y sacada la foto desde arriba (el otro era más alto) parezco
un pitufo (foto 18)
Otra paradica más para contemplar el
paisaje y conocer algo más sobre este lugar (fotos 19, 20)

Me
abrigo para la bajada. Esta va ser la tónica de este viaje, subidas
y bajadas. “Todo lo que se sube, baja”, y viceversa.
Se va viendo el mar hasta llegar a Pasajes de San Juan. Este lado de la ría es bastante sombrío y húmedo, ¡y eso que estamos en pleno verano!, no hay más que ver la cantidad de moho y verdín en las fachadas. (fotos 21 - 26).
También muchas banderas nacionalistas y las blancas con la mancha negra de “preso a kalera” (no se si se dice así). Se ve que tienen un sentimiento nacionalista muy arraigado. Ahora: la gente amable y te da toda clase de explicaciones. Uno por uno son todos muy majos, lo malo es cuando se juntan unos cuantos revolvedores...
Se va viendo el mar hasta llegar a Pasajes de San Juan. Este lado de la ría es bastante sombrío y húmedo, ¡y eso que estamos en pleno verano!, no hay más que ver la cantidad de moho y verdín en las fachadas. (fotos 21 - 26).
También muchas banderas nacionalistas y las blancas con la mancha negra de “preso a kalera” (no se si se dice así). Se ve que tienen un sentimiento nacionalista muy arraigado. Ahora: la gente amable y te da toda clase de explicaciones. Uno por uno son todos muy majos, lo malo es cuando se juntan unos cuantos revolvedores...
Compro
pan y algo para meter dentro y aprovecho para almorzar. Después de
cruzar la ría en una barca (foto 27) estoy en la otra orilla,
Pasajes de San Pedro, más luminoso y con más sol (foto 28). Esta
tarde hay una competición de traineras y veo alguna entrenando.
Cerca de San Sebastian (Donosti, como se dice ahora) paso por delante de la puerta del restaurante Arzak, totalmente anodino por fuera. Se ve que lo interesante está dentro, en lo que cocinan claro, ¡pero bueno, para mi bolsillo no!, así que ni me detengo para sacar una foto.
Entrando
ya en la Ciudad encuentro un carril bici (foto 29), que es de
agradecer, y que me va a servir para cruzarla de punta a punta. Es
una gozada circular por el mismo, la prueba es la cantidad de bicis
que hay (foto 30).
La visión de la Playa de la Concha en sábado y
con el tiempo tan bueno que hace, es impresionante. No me extraña
que la alta sociedad europea y reyes la eligieran desde principios
del siglo pasado para pasar sus vacaciones. Es que tiene todo: clima,
paisaje, gastronomía y sobre todo señorío. Es una señora ciudad.
Me detengo en la plaza del Ayuntamiento, un edificio precioso, (foto
31).
Desde la barandilla de la plaza me deleito contemplando todo lo que se ofrece a mi vista (fotos 32 - 34). ¡Aquí me estaría todo el día, pero no me queda más remedio que continuar!

Después
de subir hasta el monte Igueldo me han aconsejado que no siguiese la
ruta de los caminantes y que fuese por la carretera. Todo ha sido un
poco penoso, subida y bajada al Igueldo y pagar por levantar la
barrera. Menos mal que el paisaje que se divisa desde arriba es
fenómeno (fotos 35,36).
Luego carretera nacional 620 sin arcén.
¿Cómo es posible que en gran número de carreteras nacionales, no
digo ya las comarcales, no tengan arcén, si son las únicas por las
que podemos circular los ciclistas? Subidas y bajadas sin parar,
cruzo la ría de Orio (fotos 37 - 40),
después para “rematadera” (como decimos en Aragón) el camping internacional de Zarautz está en un alto, ¡pero que muy alto!, yo creo que no podían haberlo hecho en un sitio mas alto.
He
venido a parar aquí, porque según la guía Eroski tienen plazas
para peregrinos por 5€. Me dan a elegir entre cama en barracón con
derecho a ronquido y pedo o montar mi propia tienda de campaña.
Elijo esto último aunque solo sea por estrenar la que me he comprado
que pesa cuatro kilos doscientos gramos y que tengo que transportar
hasta Santiago. Con un sol de justicia la extiendo. Es una maravilla,
pues en un tris-tras se monta, habrá que ver mañana que tal se
pliega. ¡Yo creo que la única que sabe recogerla es la chica que me
la vendió en Decathlon! (foto 41).
Los vecinos me observan, pienso
que les pareceré un bicho raro que aparece con una bicicleta y una
tienda de campaña y luego se pone a cocinar con un infiernillo de
butano, ellos si que me parecen más raros a mi, no sé si yo sería capaz
de aguantar, sin moverme, en un camping todo el verano, tocándome
las “pelotas”.
Después
de cenar visito las instalaciones del camping (foto 42) y me tomo un
café en su bar-restaurante. Ahora que ha bajado el sol me voy a la
tienda a mirar el recorrido de mañana, porque a diferencia de
cuando hice la Vía de la Plata, que me la sabía de memoria, he
preferido ir casi como iban los antiguos peregrinos, sin conocer el
recorrido, y que este me sorprenda.
























jajajaja que bueno.
ResponderEliminarBuenas fotos, espectacular Zaraut.
Demasiado diste, con las cintas de la virgen y 3 euros valia.
Bsos
Muy bien por tus comentarios, y también tienes razón, que no están los tiempos como para tirar. Pero yo insisto: prefiero que me pidan una cantidad, que no la voluntad.
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