Abandono
la abadía cisterciense de Viaceli en Cóbreces no sin antes
despedirme y desearle suerte a el padre catalán con sus dos hijos
adolescentes, para los que El Camino, sin duda, va a ser una escuela
de valores: de convivencia, abnegación, superación, compañerismo,
orden y tantas cosas que me vienen a la cabeza pero que no se
expresarle convenientemente. Cuando sus hijos no están presentes, le
trasmito la suerte que tiene de poderlos hacer partícipes de esta
aventura, y como yo, en el lejano año de 1.993 cuando realicé mi
primer camino, el francés, no conseguí de los míos.
Marchando
hacia Comillas pienso, mi rucio querido, que son ya 20 años cuando
te conocí y compré, en aquella tienda del final del Barrio de Las
Fuentes. Ya has cumplido con creces la mayoría de edad. Otros, ya
hace tiempo, te hubieran sustituido por uno más joven y más
preparado, pero creo, que aun seguiremos juntos por mucho tiempo,
nunca me has dado motivos, porque nunca me has dejado tirado. Bien es
verdad que te cuido y te mimo y que antes de cada andadura, procuro
que vayas bien limpio y engrasado, y con calzado nuevo para que las
piedras del camino no te lesionen.
Paso casi sin detenerme por esa bonita localidad (fotos 127- 130), que ya conocí en su día y alguno de sus principales atractivos: la Universidad Pontificia y El Capricho de Gaudí. Luego, el parque natural de Oyambre con unos paisajes idílicos (fotos 131-135).
Desde un alto, contemplo San Vicente de la Barquera con su puente de acceso sobre la ría (foto 136,138), al fondo se adivinan los Picos de Europa (foto137). Detengo a mi rucio en el lateral del puente para contemplar las maravillosas vistas de la ría (fotos 139,140).
Viene
a mi memoria la estancia, hace ya unos años, en un hotelito al final
de la desembocadura de la ría, desde el que hicimos excursiones por
la zona visitando los Picos de Europa.
La
primera localidad de Asturias es Buelna. Me habló la hospitalera de
Santander que la Asociación había inaugurado recientemente aquí
albergue y que para darlo a conocer hacían una oferta especial
consistente en: cena, estancia y desayuno por 15 €. Así que, dada
la situación de mis finanzas, no lo dudo ni un instante.
Me
recibe Ana, una simpatiquísima hospitalera de origen alemán, que me
enseña todas las instalaciones que son magníficas. Le regalo, como
es preceptivo, una cinta y le explico con detenimiento su significado
y uso, que entiende perfectamente.
Luego
saludo al que es el actual Presidente del Camino del Norte: Bautista
Corral Casanueva. Lo he visto en fotografías en Santander y aquí
mismo, en las que se ve estrechando la mano del Rey. A él también
le han hablado de mí, porque me conoce por “el de las cintas” y
como me comenta que es Caballero del Pilar, no me queda más remedio
que regalarle una, que coloca en un reloj de estación que adorna la
pared (foto 142).
No obstante, declina amablemente hacerse una
fotografía conmigo y me invita a que me la haga con Ana (foto 143),
que es alemana pero católica (según puntualiza Bautista
convenientemente). Lo hago encantado, pero pensando si será porque
no tengo la categoría del rey o por otro motivo...















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