jueves, 3 de octubre de 2013

Día 18.- Lunes 5 de Agosto del 2.013.- Santiago y Epílogo.





Este albergue está muy cerca de la plaza del Obradoiro. Desde una ventana de la última planta, donde están situados los baños, observo a primera hora esta bonita vista de la Ciudad envuelta todavía en la bruma mañanera.



Desayuno en el albergue y salgo a dar una vuelta. La cámara de mi teléfono movil ha sido durante este viaje como la prolongación de mis ojos captando multitud de imágenes que han desfilado ante mí durante el Camino y que ellos por si solos, no hubieran podido guardar.





Las ofrendas de los peregrinos, al pie de la Catedral, son como un recuerdo mudo en honor de los muertos del accidente. Son pocos los días que han pasado y las gentes de Santiago todavía están impactadas por el suceso.



Un peregrino, haciendo gala de una gran religiosidad, avanza de rodillas hacia su destino final. Otro más prosáico, prefiere saludar con el signo de la victoria popularizado por Sir Wiston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial. Cuestión de gustos y creencias.



 














Es rara la esquina en la que no haya apostado un profesional de la pedigueñería a la caza del turista, en forma de: monje, estatua viviente, tuno tocando la gaita o la pandereta, etc, etc...uno se siente abrumado por tanta mano extendida en busca de un óbolo. No sé, como las autoridades no ponen freno a esta presión sobre el viajero. Ninguno de ellos merece una foto, ni por supuesto el óbolo que para mí quisiera.





Con el que si tengo una charla es, con este ciudadano del mundo que ha “puesto en valor” (uso este término que han popularizado nuestros políticos aun que no me gusta nada) una cámara antigua reparándola y recuperando un viejo oficio. 


Le comento que en Zgza. existe un caballito de bronce detrás de La Lonja en recuerdo del fotógrafo que allí estaba instalado. Mi mujer designa a una persona poco decidida diciendo : “es más parao que el caballo de un fotógrafo”´. Junto al fotógrafo unas bonitas begonias, que inmortalizo con mi cámara en homenaje al jardiner@ que las cuida y las mima.




E  P  Í  L  O  G  O



Como en toda actividad humana queda ahora hacer balance de lo vivido. Son muchos los sentimientos que afloran en mi memoria, algunos decididamente encontrados y posiblemente sea pronto para sacar conclusiones.

Con el tiempo, soy más crítico con las situaciones y comportamientos humanos y me muestro intransigente con los que me toca vivir y padecer. Me dirán que es cosa de la edad y que me estoy convirtiendo en “un viejo cascarriabias”, posiblemente tengan razón.


He visto peregrinos con el verdadero espíritu del Camino, pero otros, todo lo contrario, solo exigencias y avasallamiento. He visto masificación y “turismo de albergue”, he visto excesivo comercionalismo en todo lo relacionado con la ruta, incluso una pugna y competencia entre las diferentes rutas. Y he visto, en fin, que hacer el Camino se ha convertido en un objeto más de consumo de la sociedad moderna.



Quedan rutas todavía sin hollar por las pezuñas de mi rucio: el Camino Primitivo, el Portugues...etc. Pero, no sé si volveré hacer ninguno más, posiblemente opte por realizar alguna ruta diferente como la del Cid o la del Ebro. Todo esto contando con que a mi rucio y a mí nos queden fuerzas y ganas para continuar y si es así, os amenazco con contároslo.



Hasta siempre, amigos.



T  H   E      E  N  D












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