Con
los sentimientos encontrados por lo vivido ayer, me dirijo hacia
Llanes (foto 144). Igual me ocurrió en Valderroble de Salvatierra de
la Vía de la Plata. Por cierto, Bautista es amigo de Blas y me dijo
que posiblemente lo hicieran obispo. (¡Dios los cría y ellos se
juntan!)
Quiero
ver Los Cubos de la Memoria
del escultor vasco Ibarrola (fotos 145,146). Me pregunto con que
clase de pintura los pintarían para aguantar el ambiente salino y
las olas, o a lo mejor los repintan muy a menudo.¡Lo que es la
deformación profesional!. Uno no puede desprenderse, aunque quiera,
de lo que ha sido y vivido en su vida profesional.
Llanes es una bonita e importante villa con buenos edificios como el teatro municipal (foto 148) o la casa consistorial (foto 149).
Unos amables y desocupados contertulios de la tercera edad, o sea viejos, con los cuales enebro durante un buen rato, me indican un cajero en el que saco dinero. ¡Soy pobre, pero aun no he llegado a menesteroso, aunque todo se andará con estos superdotados que tenemos como gobernantes!.
En
la lejanía se divisan los Picos de Europa con el mítico Naranço de
Bulnes (foto 150).
Las
playas de Asturias son preciosas y sin las apreturas del
Mediterráneo, ¡otro cantar será la temperatura del agua, que fría
¿no?, no lo quiero ni pensar...! Ya lo decía mi padre: “de los
cuarenta para arriba no te mojes la barriga”.
En
la ría de Ribadesella un curioso embarcadero (foto 154) y un no
menos curioso desfile de los primeros pobladores de Asturias (foto
155,156).
Y
después, subida hasta San Esteban de Leces donde hay un albergue. Mi
intención es llegar a Sebrayo pero en llegando a La Isla (foto 157)
me detengo: hace mucho calor, esta amenazando tormenta, además estoy
harto de tanta subida y bajada y creo que llevo bastantes kilómetros,
sesenta y cinco para ser exactos, según el cuentakilómetros de mi
rucio.
Doy una vuelta por el pueblo, que tiene playa y bastante turistas, también paisaje agreste (fotos 158,159) y curiosas edificaciones (fotos 160, 161). La propiedad está bien delimitada con muros de piedra altos, ¿será para que no se escapen las vacas? (foto 162).
Después
de cenar me acerco a la cafetería del Hotel Monte y Mar donde he
visto que ofrecen por la mañana temprano un desayuno para peregrinos y que mañana
probaré. Con Fernando un chico muy majo, de la edad de mi sobrino
del mismo nombre y que regenta el establecimiento, hablo de todo un
poco: de esa “individua” que ha atropellado y matado a dos
ciclistas en Extremadura y que dio positivo, del turismo de albergue,
y de los peregrinos tan raros que ve pasar por su puerta. El otro día
vio el que llevaba el perro en el remolque. Pero el caso más raro
fue el de una “tipa” con un canario. No me
imagino todo el camino con una jaula en la mano (fue una lástima que
no le hiciera una foto).
Le comento, que yo acabo de ver en el albergue un “elemento” que
llevaba un gato y lo estaba maltratando. Verdaderamente hay gente muy
rara en El Camino, ¡no hay más que vernos a mi rucio y a mi!
A
la vuelta saludo a un joven ciclista que resulta ser de Tudela, lo he
conocido por el acento de La Ribera y por lo que gritaba al hablar.
Va a toda pastilla, ¡80 – 100 Km. diarios y por caminos!. Como yo
digo: “hay gente que pasa por el camino, pero el camino no pasa por
ellos”.
También
he visto a otro tipo extraño, un portugués, que dice que venía de
Santiago y quería llegar a Francia, para reclamar una pensión, pues
había estado allí trabajando. Luego, iba con una
“cogorza” monumental, el joven navarro no sé que le ha dicho y
han tenido alguna palabra. Ha dormido encima de una mesa en el
exterior. Yo creo que en cuanto nos vayamos, entrará a saquear los
restos que han dejado en la nevera. Habría que ser Cela, para
retratar a todos estos tipos como él hizo tan magistralmente en La
Colmena.
Mañana,
a ver si puedo llegar a Avilés. Pero, “hoy no... mañana”.











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