Ya
os dije que este era un albergue de diseño. Esta mañana, como
siempre muy temprano, estoy sentado aquí en un cómodo sofá de
diseño como no podía ser de otra manera. Delante de mí, una mesita
baja en la que están mis papeles, iluminados por la luz tenue de una
lámpara de pie.
Al
desplegar el tríptico que me regalaron los vascos, observo que ya
voy por la última página, lo cual es ya una buena señal y un
consuelo. Me propongo llegar hasta Sobrado donde existe un monasterio
que tiene albergue.
La
primera parte se prevee llana con ligeras subidas, pero cuando deje
la comarca lucense y penetre en la provincia de Coruña será todo
subida hasta el final.
Me
despido del albergue sacando mi propia foto (221).
La de ayer era de
Internet, espero no tener problemas con el “copigray”.
Esta comarca es muy fértil y da gusto ver una hermosa plantación de patatas en flor, que para mí quisiera en el huerto de Zgza. (foto 222).
Esta comarca es muy fértil y da gusto ver una hermosa plantación de patatas en flor, que para mí quisiera en el huerto de Zgza. (foto 222).
Se
ve que nos vamos acercando a Santiago: las muestra de religiosidad se
hacen más patentes (fotos 223,224,229).
Hago una parada técnica,
que ya sabéis para que sirve, y aprovecho para beber agua en esta
curiosa fuente (foto 225). Los canteros gallegos trabajan la piedra
como nadie y son muy apreciados en el resto de España.
Los
molinos de aire, areogeneradores es su nombre técnico, están
instalados donde hay viento. El viento lo hace en los altos, y a los
altos hay que subir. Hasta aquí hemos subido mi rucio y yo (foto
226). No obstante la etapa de hoy está siendo relativamente fácil,
eso sí, ¡con frío y niebla en el mes de Agosto!
Mis
compañeros de viaje, Jorge y Javier, me han alcanzado y hubiéramos
llegado juntos si yo no me hubiera detenido frente a un chalet, en el
que el dueño provisto de una hidrolimpiadora lavaba unas verjas. He
despojado a mi rucio de las alforjas y del resto que carga que se
pudiera mojar y le ha dado un buen “chifletazo”. ¡Ha quedado más
limpio que el oro!. Luego, un conductor de autobús frente a su
garaje que hacía labores de mantenimiento en su vehículo,
amablemente ha engrasado la cadena y los cambios con “tres en uno”.
¡Lastima que ya no me queden casi cintas para regalar! (La próxima
vez traigo más, doscientas por lo menos, ¡hala “exagerao!)
A la entrada de Sobrado un albergue particular me da la bienvenida y por aquello que “vale más pájaro en mano...” me decido a quedarme en él. Me cobra 8 €, pero es nuevo, lo han abierto este año, es todo muy amplio y limpio, además, de momento, estoy solo.
Frente
al albergue, un restorán anuncia menú peregrino por 10.5 €, tiene
buena pinta, está instalado en lo que fueron unas cuadras muy bien
rehabilitadas y con mucho gusto. Las primitivas vigas de madera son
impresionantes.¡Que bien se hubiera sentido mi rucio en su ambiente!
Pido
dos primeros: ensalada y pasta.

- ¿ Perdón, es Vd. peregrino?
Asiento
afirmativamente con la cabeza.
-
¿Le importaría compartir nuestra mesa?
-
Por supuesto que no, estaría encantado.
Es
un matrimonio joven, los dos delgados, bien parecidos y se ven que
están en buena forma, que son deportistas. La mujer es muy guapa y
sonríe constantemente, (casi seguro que lo de invitarme ha sido idea
suya).
-
Somos de Cartagena y en realidad el peregrino soy yo, mi mujer me
acompaña con el coche y así podremos volver a casa luego cuando
terminemos.
Lleva
el pelo muy corto y me da la sensación que es militar. Me comenta
que son montañeros y que han estado incluso en el Himalaya y que
también ha escrito un par de guías de viaje, ella le ayuda en la
tarea de recopilación.
-
Pues yo estuve en Cartagena de joven, ya hace muchos años, haciendo
las prácticas de Milicias, en el Rgto. Mixto de Artillería nº 6.
Pertenecía a A.Antiaérea que tenía su destacamento en el pueblo de Los Dolores.
Teníamos
bastante éxito con las chicas, la mayoría hijas de militares, que
esperaban como “agua de mayo” la llegada, cada cuatro meses, del
nuevo reemplazo con chicos estudiantes, casi todos con la carrera
terminada. Tenían cuatro meses para echar el anzuelo, y creo que
alguna lo logró.
Ríen
divertidos y ella comenta:
-
Ahora las cosas han cambiado bastante: Cartagena no la conocería y
respecto a las chicas, las de ahora no tienen nada que ver con las
que Vd. conoció.
-
Si si, lo sé, recientemente estuve con mis amigos Blanca y Aurelio y
vimos que hasta atracaban los trasatlánticos que hacen cruceros por
el Mediterráneo, precisamente coincidimos con uno de ellos. Y
respecto a las chicas por supuesto que no tienen nada que ver,
afortunadamente, con las que yo conocí.
Seguimos
hablando un poco de todo y casi cuando estábamos terminando,
aparecen Javier y Jorge. Los presento mutuamente y luego los recien llegados se
sientan al fondo del local.
Me
comentan que tienen unos amigos de Zaragoza.
-¿Pero
a qué sus amigos nos les han dado lo que yo les voy a regalar?
Saco
la última cinta que me queda y explico su significado y para que sirve.
-
Este es mi agradecimiento por haber invitado a un peregrino solitario
a compartir su mesa.
Se
despiden, agradeciendo efusivamente el detalle y ella comenta que
cuando vea a sus amigos, les piensa decir:
-
¡Teniendo unos amigos en Zaragoza tiene que venir un peregrino, que
dice que es Sancho Panza y que viaja con su rucio, a regalarnos una
cinta con la medida de la Virgen del Pilar!
(Espero
y deseo, que algún día se pongan en contacto conmigo por medio de
la dirección del correo electrónico que va escrita en el exterior
de la pequeña carpeta donde se guarda la cinta)
Paso
a tomar café y un chupito de hierbas con mis amigos. Como están
junto a la pared, practicamos un bonito entretenimiento que consiste
en colocar pequeñas monedas en las juntas de las piedras en un
equilibrio inestable y difícil (foto 238)
Quedo
con ellos para después de la siesta y damos una vuelta por el pueblo
y el Monasterio, que es impresionante por lo grande (fotos
227,228,230,231,232,233) Ha estado muchos años abandonado y está
en unas condiciones lamentables. Se necesita mucho trabajo y dinero
para que vuelva adquirir la importancia que tuvo y no se si el
Gobierno Gallego, dada la situación actual, dispone de estos fondos.
Divisamos
en mitad de la plaza un cura preconciliar que nos llama la atención,
va vestido con sotana y lleva una especie de babero blanco. Le doy a
Javier la cámara para que me saque una foto (237).
-
¿Es Vd. hermano de La Salle ?
-
Si, si. ¿Cómo lo sabe?
-
Es que yo fui alumno de Vdes. En un pequeño colegio que había en
Zgza. en el barrio de San José, en la parte de arriba de la cuesta Morón. Me ha
llamado la atención que vaya Vd. así vestido como el fundador Juan
Bautista de la Salle. Fui campeón de catecismo y el maestro me
regaló un librito con su vida.
-
Tiene su explicación: dirijo una peregrinación de alumnos y venimos
de Sevilla. Esta es la sotana, por decirlo de alguna manera, de gala.
Hemos tenido una celebración en el Monasterio y por eso la llevo,
normalmente no se usa más que para ocasiones especiales, en la vida
ordinaria llevo cleriman.
Me
comenta que conoce los colegios de la Orden en Zaragoza, pero que no
había oído hablar de ese.
- Es
que era un colegio que atendían dos hermanos que subían diariamente
del colegio de Montemolin. Ya hace bastantes años que se cerró.
Me
despido del personaje, cuanto menos curioso, estrechando su mano.
También
me despido de los hermanos (foto 235) que mañana domingo se
dirigirán a Santiago. Yo no sé que haré, posiblemente lo haga en
dos etapas, por los domingueros. Me prometen que se pondrán en
contacto por el correo electrónico.
Me
da tiempo a sacar una foto de Jorge, que parece un monje meditando,
sentado en un banco, en el claro-obscuro de la iglesia del
monasterio.
De
vuelta al albergue, reviso como se encuentra mi rucio que lo he
dejado en el garaje que tiene un cierre de lo más original (foto
236)
Y
me voy a dormir, ¡mañana, igual llego a Santiago...!















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