jueves, 10 de octubre de 2013

Día 14 .- Jueves 1 de Agosto de 2.013.- Piñera – Lourenzá.- 93 Km.


Lo que en principio pensaba que iba a ser una etapa corta de unos 66 Km., se ha convertido por obra y gracia de la N-634 en una especie de maratón.



Salimos temprano del pequeño pueblo de Piñera. Los caminantes de Cadiz han madrugado más que nosotros, les digo adiós con la mano cuando los adelantamos al subir la primera cuesta que, por supuesto, hay después de cada pueblo. Él lleva una gran mochila a la espalda que debe pesar “un huevo”, ella una minúscula. Se ve que es un matrimonio bien avenido que comparte tareas...












Cruzamos la ría de Navia (fotos 209,210), espectacular. Luego parada para almorzar en Tapia de Casariego (fotos 211,212). 


 





Después de un largo recorrido bordeando toda la ría de Ribadeo (foto 213)



que es preciosa, pero que se nos hace muy pesada, llegamos al puerto al mediodía. Pienso, que este será un buen sitio para comer algo de pescado, pues es imperdonable que hasta ahora no lo haya probado. En un restaurante lleno, en el que hay bastantes turistas y algún peregrino, como bien y a un precio razonable.



Para subir al pueblo usamos un ascensor grande en el que cabemos los dos. Un paisano muy amable me acompaña por las calles con mi rucio de la mano para salir otra vez a la carretera, al tiempo que me da conversación, contándome, que es castellano pero que lleva toda la vida en Galicia trabajando en Paradores, ahora está jubilado, es tan amable y me ha dado tan buena conversación, sin yo pedírsela, que se merece una cinta.



Desde que hemos bordeado la ría de Ribadeo estamos en Galicia, esta ría sirve de separación geográfica  entre Asturias y Lugo.



Al poco de abandonar la villa hay una indicación que dice: “Playa as Catedrais”. Me han hablado tanto y tan bien de esta playa, que no puedo resistir la tentación de conocerla. Una joven muy amable, me informa que para verla bien, hay que esperar hasta las ocho de la tarde que es cuando baja la marea y se puede andar por debajo de las formaciones rocosas. Le comento, que se me hará de noche antes de llegar hasta el albergue de Lourenzá. Su solución, es que vaya hasta un camping próximo, ya que llevo tienda de campaña.



Para mi sorpresa me piden ¡20 € por noche!. A los chavales de la puerta (que no tienen ninguna culpa) les digo que es un robo: “¡En un hostal me cobran ese dinero o menos y me dan una habitación con cama, dos toallas, un baño para mi solo, y televisión. Yo no quiero una plaza completa de camping, solo aspiro a un rectángulo de dos metros por uno. No quiero que me cobren cinco euros como en un albergue pero, que tampoco que me cobren veinte!"

Armo tal follón delante de la puerta y del bar que consigo público (que es lo que me va) y también que avisen al dueño: un guapito de cara, alto, bronceado, de pelo rizado, (o sea todo lo contrario a este Sancho Panza que soy yo), que con un cochazo todo terreno acude desde el interior a la puerta.
 

Le vuelvo a repetir mis argumentos, a lo que él me contesta que si no me interesa que me vaya. 
 

- ¡Por supuesto que me voy a ir, pero tenga Vd. en cuenta que yo acamparé donde me pase por los cojones, así que ya puede ir avisando a la Guardia Civil, porque en el momento que baje la barrera, pienso instalar mi tienda delante de la puerta y que vengan y me echen!

-¡Y sepa Vd. otra cosa, que Vd. como empresario tiene muy poca vista comercial, porque si Vd. admite a este peregrino, porque soy peregrino por tercera vez, en su camping por un precio razonable, posiblemente le hubiera hecho un gasto importante en su bar y en su restaurante. Sin ir más lejos esta mañana me he gastado 27 € en comer en el puerto de Ribadeo. ¿Vdes que quieren, escarmentarnos y que no volvamos? pues lo van a conseguir! 
 

El tipo monta en su coche y se larga. Una “tontalaba” del publico intenta defender al dueño del camping, y yo le digo: “ mire usted Sra., usted no tiene ni puñetera idea de lo que es y significa un peregrino, ustedes, los gallegos, no deben de sangrar a los peregrinos, tienen que cobrarles si, pero tratarlos con consideración. El marido le hace callar.



Vuelvo al puesto de información, me despido de la joven que tan amablemente me ha atendido, explicándole sucintamente lo que me ha sucedido y me voy con mucho sentimiento por no poder ver esta maravilla de la naturaleza (fotos 214, 215, sacadas de Internet).




Lo que ya no sé: si este tipo guapito, alto, moreno, bronceado y de pelo rizado, ha avisado esta noche a la Guardia Civil en previsión de que el Sancho Panza y su rucio posicionaran sus reales posaderas sobre el suelo de la puerta de entrada del camping de la Playa de las Catedrales.

Los que leáis esto, cuando vayáis por allí, le dais recuerdos de mi parte y los de mi rucio, que le envía un sonoro rebuzno.



Con rabia contenida y rumiando lo que tenía que haber hecho y no hice, (pedir el libro de reclamaciones) y haber dicho y no lo dije, por ejemplo: “les pago 20 € si en el rectángulo que necesito, de dos por uno, cavan un fosa y me entierran junto con mi rucio, luego la plaza la pueden volver a alquilar y yo me quedo aquí tan ricamente, frente al mar, en este sitio tan maravilloso”




Esta rabia contenida me ayuda a dar más rápido a los pedales y después de abandonar la costa, me interno por el interior de la provincia de Lugo y llego a Lourenzá (foto 216) bastante tarde y con el albergue lleno, menos mal que han habilitado otro, en un polideportivo a las afueras en el alto de un monte al que tengo que subir andando, con mi rucio de la mano porque, “ya no puedo ni con el pelo”.



Mañana, ya veremos...

Igual cojo un taxi que me lleve a Santiago y me vuelvo “pa” casa.

Estoy a punto de tirar la toalla.



Continuará...




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