Hoy
es el día de las averías, el móvil se ha quedado inmóvil, mudo y
con la pantalla negra, y he perdido varias fotografías. Así que hoy
casi no hay fotos. Parece ser que se había quedado totalmente sin
carga. Para mas inri me ha salido un panadizo muy molesto, que ha
hecho que se me inflame un dedo. He tenido que comprar una pomada con
antibiótico.
En
principio quería terminar en Cadavedo que hubieran sido como mínimo
55 Km. Pero solo he llegado hasta Souto porque estaba harto de tanto
subir y bajar: he bajado hasta una playa, y después de subir, otra
vez a bajar para ver el pueblo de Cudillero que merece la pena pues
es precioso, y al final otra vez subir hasta Souto. Luego, en vista de que había
albergue, ya me he quedado aquí.
La
salida de Avilés tan fea como la entrada. Un bar algo sucio en un
polígono industrial polvoriento, es lo único que he encontrado a
esas horas para tomar un café y algo de bollería industrial. Había
varios obreros de Adif que comentaban, a voz en grito, el accidente
del tren con la dueña, una mujer algo mayor, rubia teñida, con unos
kilos de más. Al entrar se ha hecho el silencio y mirándome de hito
en hito parece que decían: “pero este tipo de donde habrá salido
a estas horas”. Les debía parecer un extraterrestre con el casco,
el culote y el chaleco reflectante. Así que en cuanto me he tomado
el café, que para mi sorpresa no estaba del todo mal, y la
magdalena, me he largado de allí con viento fresco, para que
pudieran seguir su conversación.
Nada
importante digno de mención, hasta la ría del Nalón (foto 186). He
sacado alguna foto más cruzando un puente y del pueblo de Muros pero
no sé que ha sido de ellas, han desaparecido con la avería del
móvil.
Bajo
a la playa con intención de almorzar y descansar viendo el mar
aprovechando que hace muy buen día. Hay un bar con un pequeño
mirador con mesas, es un sitio excelente, pero allí no puedo sacar
mis bocadillos, así que pido un plato con dos huevos fritos y
jamón que tenían anunciado a un precio razonable. Da la casualidad
que están los tres bicigrinos de ayer, el de las gafas obscuras aun
las lleva puestas ¿igual no se las ha quitado ni para dormir? Me
saludan amablemente. Ya me han debido perdonar por lo que les dije. O
me tienen por lo que soy: un sancho panza cualquiera montado en su
pobre rucio. Tomo café y pago en el interior y aprovecho para
preguntar al dueño, que en sus ratos libres me dice que es ciclista,
sobre el camino de vuelta. Me comenta que no es necesario volver a
Muros y que puedo seguir por una carreterita paralela a la costa que
sube a Cudillero.
La
subida es fuerte pero merece la pena por el paisaje que se ve desde
arriba (foto 187). Al pasar por la población de El Pito me llama la
atención el Palacio de los Selgas, que lo veo a través de la verja
pero debe de ser digno de visitarse (fotos 194,195
Lo más importante sin duda en el día de hoy, ha sido la visita a Cudillero que es maravilloso, sus casas están dentro de un pequeño valle o ría y no tengo palabras para expresar la impresión que me ha producido. Es precioso.(fotos188,189,190,191,192,193).



Al llegar al albergue me encuentro por enésima vez con los hermanos catalanes. Me indican que hay que ir a pagar y a sellar al bar Ecu. Como ellos habían pasado antes, cumplimento el libro de registro y me entero de sus profesiones: el mayor Javier es informático y el menor Jorge, músico. Coincide plenamente con la apreciación que tenía de ellos.
Hemos
pasado un buen rato en el porche del albergue, merendando con el
resto y nos hemos reido cuando algún extranjero intentaba emularme en el manejo de la
bota de vino. Me han fotografiado dejándolo caer por mi labio superior, desde una altura considerable.
Soto
de Luiña pertenece al concejo de Cubilledo y tiene un magnífico
albergue, limpio y ordenado, instalado en las antiguas escuelas
municipales. Bien es cierto que somos pocos, los justos para llenar
un dormitorio sin apreturas. Al final de la tarde han venido cuatro
peregrinas mayorcetas que se han instalado en otro dormitorio, pero
creo que en el suelo.
Veo
que es importante leerse toda la información que figura en el
tablón. Me entero que en el bar Ecu hay internet y en el Hotel dan
un menú del peregrino bien de precio. Tanto uno como el otro
colaboran en la atención del albergue. Pepe, el dueño del hotel,
que hace de hospitalero, ha venido esta tarde a informarnos del
recorrido de mañana. Es la primera vez que esto nos ocurre y es
digno de agradecer, por lo que se gana una cinta.
¡Ah!
se me olvidaba: esta mañana he visto al padre catalán con sus dos
hijos adolescentes, me han llamado desde el interior de un bar, yo no
los había visto, querían saber que tal me iba. Están muy animados
y contentos, el pequeño creo que es un fiera con la bici, adelanta a su padre
y a su hermano y luego vuelve atrás para buscarlos, me recuerda a Lucas
el perro de mi amigo Manolo, el de Jaca, cuando nos acompañaba por
el monte.
Bueno,
ya esta bien de escritura, hoy creo que voy a descansar, por lo
menos mejor que ayer.







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