domingo, 13 de noviembre de 2011

DÍA 22.- LA VUELTA A CASA Y EPÍLOGO.

     Me traslado de Santiago a La Coruña en un regional en solo media hora, luego a esperar hasta las 6 que sale el tren con destino a Barcelona. 
Está previsto llegar a Zaragoza sobre las 8 de la mañana, un montón de horas. 
Si no hubiera mandado el rucio por carretera, ahora estaría desmontándolo y metiéndolo en bolsas como hacen estos peregrinos de Tarragona, aparte de tener que coger litera para mi y para él. Menos mal que el tren es cómodo. En tantas horas hago de todo: duermo (poco), leo, como (empanada gallega que he comprado antes de subir), bebo ribeiro (idem anterior), pienso, escribo en mi libreta, voy al vagón restaurante a tomar cafe, etc etc...
      Después de muchas paradas y de una velocidad mas bién lenta llego a Zaragoza a la hora prevista sin avisarnos por las pantallas de información, menos mal que uno estaba atento y había otros peregrinos que también se bajaban aquí. Un día precioso. Ahora a seguir, otra vez, el Camino... de la vida.

      ¿Qué habrá sido de mi rucio? ¿Lo habrán tratado bién? A los dos días, recibo una caja mas grande todavía que la que llevé a Sevilla, me inquieta que lleva una gran raja en su exterior, la abro y allí está sano y salvo, preparado para una nueva aventura...

       No quiero terminar este relato  sin citar a mi primo (no es el de Zumosol): Victorián Abad Urzaiz, que hace unos días me mandó esta poesía :

      
     MI PRIMO FEDERICO Y SU RUCIO

     Con su rucio engalanado
     de amarillo en la cañada,
     sube y baja Federico
     por la Vía de la Plata.

     Andaluces y extremeños
     todos a mi primo aclaman;
     desde el barrio de Triana
     a la plaza chica en Zafra.

     Rucio empieza a rebuznar
     en tierras de Salamanca,
     cuando sus pezuñas sienten
     las piedras de la calzada.

     ¡Callate maño! Le dice,
     Federico a su rucio en chanza;
     ¿No sabes que los romanos
     por aquí ya caminaban?

     MIra el paisaje, polllino,
     de esta tierra castellana,
     donde se levanta erguida
     allí, la Peña de Francia.

     El apóstol nos espera;
     aún faltan muchas jornadas.
     Descansemos como amigos,
     yo en la cama, tú en la cuadra.

                     Victorián
                     3 de Mayo de 2.011

  
       ¿A qué os ha gustado ?. Estos Urzaiz tienen todos: un ramalazo, un punto, o como queramos decir, de artistas.


       EPILOGO.-


       En tantas horas en el tren he tenido tiempo de recapacitar sobre todo lo acontecido en este viaje.
       En una de las revistas que me he comprado, Muy Interesante (20.05.11), leo una opinión de Chema Madoz, fotógrafo de reconocido prestigio: "nunca puede olvidarse que los sueños o cualquier objetivo en la vida, cuando son perseguidos con pasión, esfuerzo y decisión, pueden alcanzarse".

       Esto se puede aplicar perfectamente a ese sueño que rondaba por mi cabeza desde hace mas de dos años y que al fin lo he podido materializar.


       Quiero también citar aquí el mensaje escrito en un miliario a la puerta del albergue de Zamora, que decía :

        " El valor del camino
        y de la vida
        no está en lo que andas,
        en lo que descubres,
        o en lo que se te da.
       
        El valor del camino
        está, en el amor
        que en tu andadura ofreces".   

      

        Como conclusión final diría que fundamentalmente he aprendido o perfeccionado, tres enseñanzas : 

 
A convivir conmigo mismo. 
A tener tolerancia con los demás 
Y a comprobar, una vez más, que para vivir se necesitan muy poquicas cosas, muy poquicas...


       Espero que os haya gustado mi relato y os emplazo para contaros la próxima aventura, (o locura).
          Besos y abrazos para tod@s.
          Federico.
                                           FIN

2 comentarios:

  1. No me he leído toda la narración de tu aventura, pero entre lo que nos mandaste durante tu recorrido y lo que he leído recientemente me hago una idea muy aproximada de lo que para ti ha supuesto esta experiencia.
    Para mí hay dos cosas muy valorables, la primera lo que cuentas y la otra cómo lo cuentas en la que se aprecia un entusiasmo y unas vivencias de esas que dejan huella. Las dos están muy bien y yo las califico con un notable alto.
    Conclusión: Como tenías un por qué, has conseguido cómo.
    Has demostrado que para ti la libertad es ser quien soy y no lo que los demás esperan que sea.
    Y para terminar estos pensamientos tan filosóficos en la juventud aprendemos y con la madurez y la edad comprendemos.


    Un abrazo
    Fortu.

    ResponderEliminar
  2. Hoy, después de mucho tiempo he repasado todo el relato del blog. que creé en el 2.011 y he visto tu comentario. Agradezco tus palabras y la benevolencia con que me tratas. Gracias Fortu y un abrazo muy fuerte. Federico.

    ResponderEliminar