domingo, 13 de noviembre de 2011

21ºDIA.- SANTIAGO.

Lo primero que hago es posar frente a la catedral. Tan acostumbrado estoy al casco, que no me doy cuenta de que lo llevo puesto, por lo que le ruego al desconocido que me haga una segunda foto.
              





Después busco la Oficina de Información, muy cerca de allí se encuentra la Oficina de Credenciales, donde me sellan y me entregan la deseada Compostela, cuyo valor consiste, sobre todo para mí, en representar el esfuerzo que ha supuesto llegar hasta aquí.


Mando la foto con mi rucio delante de la Catedral, que les tenía prometida a los incrédulos, con el siguiente texto :


"Aquí estoy con mi dueño Sancho, (la panza la ha perdido en el Camino), delante de la Catedral de Santiago.
Muchas gracias para los que nos habeis apoyado con vuestros mensajes de ánimo. Para los incrédulos que creíais que no llegaríamos y que os habeis mofado de nuestras andanzas, os mando un sonoro y extentóreo rebuzno".

 
Tendré que buscar un albergue donde dejar a mi rucio para poder entrar al interior con tranquilidad. En la puerta de las credenciales  una empresa se ofrece para llevarlo hasta casa, sin ningun problema, por 46 €, también me indican un albergue privado pero muy centrico, me acompañan incluso hasta muy cerca.


Una vez aseado y después de elegir litera, (de la parte baja...), me dirijo a cumplir con la promesa  de abrazar al Santo, en el atrio no me puedo dar de cabezazos, como es de rigor y como lo hicimos en el 93, por estar en restauración. Después de hacerme la foto y como no te puedes detener, me doy cuenta que no he trasmitido los deseos expresados por vosotros, por lo que vendré mañana a la misa de peregrinos y volveré a pasar.

Me dirijo a la estación, me aconsejan que mande el rucio por transporte, porque si no, tengo que coger una litera para mi y otra para él, (como si fuera "presona").
Hasta mañana a las tres de la tarde tengo libre para deambular a mis anchas por Santiago, y cuando digo libre, lo digo sintiéndolo un poco, porque la empresa de transporte acaba de llevárselo.

Hago fotos de Santiago, no muchas, pués ya la tengo retratada de otras ocasiones.
           
El Parador de los Reyes Católicos, nos muestra lo que es otra forma de viajar y a la que algunos de mis familiares son tan aficionados. Si lo pueden hacer, les alabo el gusto, pero que no critiquen y se rían de los que lo hacemos de otra manera.

Hay un gran ambiente en las calles y plazas. 
El cantero dejó su impronta en un animal extraño que inquieta, ¿qué es?...

           

Al día siguiente acudo a la misa de las 12, que es la de los peregrinos, con la esperanza de que muevan (¿boten?) el botafumeiro, pero solo lo deben hacer en ocasiones importantes. 

Hay una peregrinación venida de Hungría, se celebra una misa concelebrada. 
Dada la solemnidad del acto, cuando salen en procesión con el órgano sonando, he pasado por un momento de emoción, y porqué no decirlo, se me han nublado los ojos.


Pienso en los antigüos peregrinos, cuyas penalidades eran tan considerables, ¿que sentirían al entrar en esta catedral tan imponente ?.
 
        
Terminada la misa y después de mi segunda visita al Santo, me dirijo tranquilamente, sin equipaje, solo con un bolso de mano, hacia la estación.
           

No quiero dejar de citar la protesta de los anti-sistema. Pienso que tienen mucha razón, pero no sé hasta que punto sirven estas protestas, sobre todo cuando se hacen con la andorga* bién llena, (como hubiera dicho mi madre...)



* andorga.-
fem.fam.- vientre,cavidad inferior del cuerpo.           
           
En mi próxima y última entrega,
-¡ a ver cuando termina el pesao éste !, 
os contaré que tal me ha ido el viaje de regreso, como le ha ido a mi rucio y si me lo han tratado bién y lo más importante: las conclusiones que he sacado de este viaje, muy pocas... solo tres.

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